En la mitología griega, Casandra (en griego antiguo Κασσάνδρα, ‘la que enreda a los hombres’)era hija de Hécuba y Príamo, reyes de Troya. Fue sacerdotisa de Apolo, con quien pactó, a cambio de un encuentro carnal, la concesión del don de la profecía. Sin embargo, cuando accedió a los arcanos de la adivinación, rechazó el amor del dios; éste, viéndose traicionado, la maldijo escupiéndole en la boca: seguiría teniendo su don, pero nadie creería jamás en sus pronósticos. Tiempo después, ante su anuncio repetido de la inminente caída de Troya, ningún ciudadano dio crédito a sus vaticinios.
Ya en el siglo XX, se ha producido un importante desarrollo de las vacunas y una reducción cercana al 99% de las enfermedades transmisibles en los países desarrollados. Las vacunas son un instrumento de la salud pública y han demostrado que cuando se usan sistemáticamente y se consiguen altas tasas de vacunación se obtienen resultados excelentes en el control de las enfermedades. Para la mayor parte de la población son un bien deseado y valorado, especialmente en la edad pediátrica destacando España donde las familias tienen especial confianza en las decisiones de su pediatra; sin embargo en los últimos años se ha detectado a nivel mundial un aumento de las familias que rechazan las vacunas. Este fenómeno sociocultural generó gran aceptación desde la publicación en 1998 de un artículo de Wakefield en Lancet , articulo del que 10 de los 13 firmante rechazaron las conclusiones y del que la misma revista se ha retractado recientemente. La filosofía antivacunas ha saltado a la actualidad nacional al detectarse un brote de sarampión en un barrio cercano a nuestra escuela, el Albayzín de Granada, donde en octubre del 2010 se inició un brote de sarampión . El virus del sarampión se introdujo en la celebración de una boda, a la que acudió un adulto procedente de Mallorca que estaba enfermo en fase pre-eruptiva. Se extendió rápidamente, por las bajas coberturas vacunales de este barrio, inicialmente, a nivel escolar, para después extenderse a otros barrios y municipios de la provincia.
No vacunar tiene consecuencias individuales (susceptibilidad) pero también colectivas (debilita la inmunidad de grupo). Las causas que argumentan estas familias para no vacunar son: el miedo a los efectos secundarios, la dificultad de situar el riesgo desde la perspectiva real y la falta de confianza en los profesionales, y en el sistema sanitario.
¿Por qué han perdido los ciudadanos la confianza en los consejos de los profesionales? ¿Por qué son reticentes a creer nuestras “profecías” sobre la enfermedad y la salud?
Hay versiones de la leyenda de Casandra que sugieren que consiguió entender el idioma de los animales en vez de predecir el futuro….
Esta reflexión mitológica me lleva a pensar que como profesionales tenemos que prepararnos para aprender a escuchar a los familias para saber responder a sus dudas y sus miedos… ya no sirven solo las profecías…se impone una actitud dialogante para recuperar la confianza.
¿Sabéis si estáis vacunados del sarampión?.
La respuesta debe ser temporo-espacial ya que depende del País (en España también de la comunidad autónoma donde residáis y del año)…aquí se empezó a vacunar del Sarampión en 1982 y masivamente con la triple vírica en 1986… haced cálculos... ¿llegará a ser una realidad el calendario vacunal único para España?… es más con el mundo globalizado ¿llegará a existir un calendario vacunal universal?.
Peseshet

